STEPHEN HAWKING Y AGUJERO AZUL

Los extraños caminos de Dios.

Finalizaba el año 2016, me había trasladado a Bogotá solo con el propósito de lograr apoyo institucional para mi proyecto Azul Verde…Verde Azul, sobre todo pensando en algunas embajadas. Por la necesidad de sobrevivir me tocó trabajar en la alcaldía Mayor de allá, en lo que me ayudó un viejo amigo al que había apoyado en su campaña a senado, pese a tener diferencias con Petro.

Con todas mis limitaciones en esos días tan difíciles en Bogotá, durante tres meses sobreviví con una sola comida que me traía todos los días un viejo amigo que conocí en la zona bananera del Magdalena, no paré en mi proceso de creador y andaba tras los pasos de Stephen Hawking, atraído por todas sus reflexiones y condiciones peculiares de vida. Me hundía en su best seller Breve Historia del Tiempo, y quise escribirle algo para su cumpleaños el 8 de enero de 2017.

Como algo nuevo en mi proceso de creador había determinado romper con el embrujo que ejercía sobre mí la música de Emilie Omland, que por casi tres años me acompañaba cada vez que iba a escribir, no recuerdo cuál fue el motivo de mi discordia.

Llegó la navidad y mientras más me hundía en la obra científica de de Stephen Hawking, más se alejaba mi inspiración. Ahí si derrotado, me tocó volver otra vez a Emilie y logramos pasar una navidad y un año nuevo felices y como por arte de magia al golpe de su murmullo de aguas nació “Stephen Hawking partículas de tiempo”, cuyo vídeo me tocó hacer en Barranquilla, estando yo en Bogotá. Así logré cumplir mi promesa de escribir algo a Stephen Hawking y subí el poema en el vídeo el 8 de enero.

Mi embrujo con Emilie seguía creciendo y estaba muy agradecido por el amor que nos unía y la inspiración que ella me daba y casi sin darme cuenta ahí al lado de Hawking, de la mano de ella nació un libro para ella AGUJERO AZUL. que fue escrito en un día y en menos de un mes lo tradujimos al inglés y lo subí a Amazon, quise incluirlo en los récord Guinness como el libro escrito y traducido a otro idioma y publicada en el menor tiempo en la historia de la literatura, pero cuando empezaba mi promoción se vino el suceso con los delincuentes donde casi pierdo la vida y todo cambió.

Pese a mi invalidez casi de dos meses mi vida pasaba rápido, me hundía en la espiritualidad sin faltarme nunca Emilie, sentía que yo renacía.Trastabillando le hice el homenaje a Juan José Nieto en Bogotá, nació MUJERES EN UN VERSO, nueva versión e hice el TRIBUNAL DE HISTORIA, en la plaza de Bolívar, para recuperar la memoria de de Juan José Nieto.

Al terminarse mi contrato de trabajo con la alcaldía de Bogotá y no poder sobrevivir me tocó regresar a Barranquilla. Este retorno era tan necesario para profundizarme más en mi espiritualidad y consagrarme al amor de una mujer. Sin pensarlo mucho cuando me vi fue metido en la campaña al senado y apoyando a Germán Vargas Lleras. Tuve en mis manos para hacer una mejor campaña, incluso para conseguir el dinero mínimo que requería, limpiamente ($200 millones de pesos) pero algo me decía, como dice el sociólogo Luis Carlos Vargas, repitiendo una frase de un estratega político: “No todavía no”.

Terminó la campaña y mientras Stphen Hawking agonizaba, una verdadera hemorragia azul se daba en mí escribiendo mensajes a Emilie, como nunca, 51 en menos de 8 horas y sin saber que Hawking moría, cuando nos sorprendió la noticia de su muerte.

Ahora estoy aquí agradeciendo su hálito de inspiración para escribir AGUJERO AZUL, y al darme la motivación para salir a promocionarlo como nunca por Amazon y recuerdo mi promesa: el 50 % de lo que produzca su comercialización irá al santuario de Fatima, como buen devoto que soy de la virgen y el otro 50% se dividirá entre el proyecto Azul verde…Verde azul y Emilie Omlad para apoyar su carrera artística. No hay duda que ahora si es el momento de AGUJERO AZUL, precisamente cuando uno de sus inspiradores a partido para otro sitio del cosmos, que a propósito me llamó mucho la atención cuando días después que salió mi libro en una conferencia que dio en California dijo de manera muy jocosa: “Los agujeros negros no son tan negros y no tienen pelo.” Me asaltó la corazonada que la poesía de AGUJERO AZUL lo había tocado.

Mario Ramón Mendoza

 

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