GERMÁN VARGAS LLERAS Y LA CIENCIA POLÍTICA (IV)

Ayer fue un día de acciones heroicas para poder cumplir con la parte de esta reflexión. La jornada empezó muy temprano escribiendo la introducción. Amaneció el bolsillo limpio, el desayuno solo dos bananos maduros que me comí a las 6 de la maña con agua.A las 8 am el estómago empezó a pedir más alimento. Salí a la calle, le fie al artista plástico popular de Magangué  Ever Ramos, dos buñuelos de frijol y un tinto para calmar el hombre. Sabía que si me ponía a rebuscar el peso no podría cumplir, tomé la determinación de ir a Barranquillita a distribuir la plegaria y cuando salía para allá me llama Wilson Valencia uno de los integrantes de CONDIOS(2) le comento lo que me pasa y me dice: tranquilo vengase para acá y aquí puede pensar mientras hacemos marañas.

Así hice­ y a las 9 am estaba en un andén de la vía en la calle 38 en mi ejercicio de pensar. Wilson con una brigada de sobrevivencia de venezolanos que se vinieron huyendo ante el terror de Maduro intentaban montar una estera metálica en un cambuche. El almuerzo fue arroz con queso de inspiración venezolana. Al final de la tarde se compuso la mano y pude ir a un café internet a digitar una parte del escrito y poder comer algo. Así amigos y amigas, pensamos, escribimos y actuamos en esta campaña, movidos por lazos de puro afecto, para que Germán Vargas Lleras sea presidente y este servidor entre al congreso de la República. Aquí está la cuarta parte del escrito:

german vargas

IV.

La hora del estadista.

Que un precandidato presidencial de Colombia haya sobrevivido a dos atentados terroristas (en uno perdió dos dedos de una mano, en otro murieron sus escoltas)  y hoy ese precandidato vaya a inscribirse con más de Cuatro Millones de Firmas, cuando la ley solo le exige unas trecientas cincuenta mil, pocos meses después de ganarle una apuesta a la muerte en una grave afección de salud, son todas estas coincidencias excepcionales en la lucha por el poder político en el país, que deben llamar la atención del más desprevenido de los electores y no pueden ser despachas con el simplismos politequero que Germán Vargas Lleras quiere ser presidente por linaje o que es obsesivamente ambicioso.

Gústenos o no Germán Vargas Lleras como político, con sus aciertos y errores, sus virtudes o defectos, es la persona suficientemente preparada para asumir el reto de construir las nuevas tendencias que proyectaran los derroteros de Colombia en el siglo XXI, porque él es un estadista integral que necesita la máxima prueba para demostrarlo: ser presidente de la República.

Los cuasi 18 años de inicio, perdidos en el tercer milenio en el propósito de forjar un fuerte Estado nación que garantice la convivencia pacífica, el bienestar y el progreso de nuestros compatriotas, cuando en el fondo del alma de la nación somos todavía una aldea precapitalista fragmentada en una infinidad de clanes, tienen la narrativa socioeconómica y política para concluir cuales son nuestros grandes falencias que impiden hacer de Colombia un único proyecto capitalista nacional.

Muy ligeramente destaco dos grandes debilidades:

1.La falta de autoridad del Estado para producir los consensos entre todos los intereses y conflictos, que impiden la movilización ciudadana en la construcción de la identidad nacional.

2.La no definición de una política económica estratégica .

En cuanto al primer punto esa autoridad se gana en primer lugar con el carácter y liderazgo del presidente, por su capacidad y experiencia para concretar los consensos entre todos los intereses  y la función colectiva que debe cumplir el Estado.

En el período actual es necesario adelantar reformas estructurales que hagan viable el Estado como proyecto capitalista único nacional.

Los resultados del plebiscito del 2 de octubre de 2016 evidenciaron dos tendencias enfrentadas entre los que estábamos por el sí y los que estaban por el no, y donde se impuso este último. Buscar el consenso entre los dos sectores con el fin de hacer realidad el acuerdo que se firmó con las Farc  y corregir los errores que no consultan el interés nacional, demandaran autoridad y liderazgo del nuevo presidente para afianzar el papel del Estado.

Germán Vargas Lleras tiene la formación política, la experiencia y el carácter para asumir esta difícil coyuntura, como lo ha demostrado en su larga carrera legislativa, en el desempeño de ministerios a su cargo y en la vicepresidencia de Juan Manuel Santos, con claras realizaciones.

A él se le ha señalado por algunos sectores como enemigo de la paz o representante de la extrema derecha, cuestión que no es cierta porque él en esencia es un demócrata y no es revisar los proyectos y obras que ha liderado. Sus manifestaciones y reservas en cuanto al pacto de paz que se firmó con las Farc han sido claras así como sus críticas, las reservas en su visión de estadista que sabe, él mañana deberá enfrentar este proceso, en tal sentido su postura es de un gran realismo político y sinceridad, que tiene en cuenta a los sectores que se pronunciaron por el no en el plebiscito, los que no pueden ser alineados todos como enemigos de la paz y que es necesario seguir buscando un consensos con todas las expresiones de la sociedad civil, en una negociación en la que ella estuvo excluida, más aún cuando debe resolverse la situación con el ELN, y los nuevos grupos emergentes del paramilitarismo y el narcotráfico.

La superación del estigma de las guerras irregulares en Colombia es una cirugía de alto nivel que va mucho más allá del acuerdo de paz con las Farc o de las peroratas del nobel de paz a Juan Manuel Santos. Las calificaciones y los señalamientos en vez de aportar a la reconciliación polarizan más las fuerzas y llevan más combustible a la hoguera de los odios irracionales que pueden conducirnos a un nuevo escalonamiento de la guerra. Hay que ser muy cuidadosos para administrar los logros que en materia de paz nos dejará el presidente Santos.

En cuanto al segundo aspecto, es alentador que German Vargas Lleras sin ser candidato oficial haya presentado ya su propuesta económica, mostrando su gran preocupación por el tema, él sabe que obteniendo buenos resultados en este frente podrá hacer méritos para pasar a la historia entre los grandes estadistas. Por la premura del tiempo no me será posible referirme al documento que muy juiciosa y profundamente a elaborado para tal fin, donde se perfila un revolcón tributario, la ampliación del aparato productivo y se tiene claro que la economía para que se potencie en un fuerte y nuevo aire debe ir de la mano con reformas estructurales. Es ya ésta una postura política que debe oxigenar el debate y llenarlo de ideas y nos permitirá un diálogo profundo y sincero que mire lo que pasa con la industria, con nuestra agricultura y en fin con la economía productiva del país.

A lo largo de nuestra vida republicana en política económica el comportamiento ha sido es que ella ha estado subordinada a las relaciones económica y no se ha planteado modificaciones en cuanto a la acumulación de capital y el ingreso y el interés ha sido resguardar los privilegios de elementos modernos y premodernos, y en estos últimos favorecer a los grandes terratenientes.

Si queremos hacer de Colombia un país capitalistas moderno competitivo en el orden mundial necesitamos definir una política económica estratégica. Es muy diciente de nuestro atraso que estemos en el cuarto lugar en el mundo entre los países más miserable, compitiendo con Uganda, Etiopia, y Haití y que en cuestión de libertad económica figuremos en el segundo puesto en la listas mundial como uno de los países donde hay memos liberad económica.

Transitar por un capitalismo que desarrolle una nueva ética política, demanda un Estado nación moderno, dentro de lo que debe ser lograr un pacto político para la Colombia del siglo XXI, que será un proyecto capitalistas propio sin el espejismo de la revolución bolivariana, o el fracasado modelo cubano.

La coyuntura política de Colombia hoy exige no un presidente del montón, o un gobernante más y sí un gran estadista capaz de guiarnos hacia la posmodernidad, en beneficio de todos nuestros compatriotas sin distingo de etnias, regiones o posición social.

Mario Ramón Mendoza

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2 comentarios el “GERMÁN VARGAS LLERAS Y LA CIENCIA POLÍTICA (IV)

  1. Amigo Mario Ramón, futuro senador: eres enfático y sensato en tu nobleza al mostrar la sencillez de tu personalidad como escritor; ya que esa comida que te brindé con amor colombiano ante Dios, que nos enseña en su palabra amar al prójimo como así mismo.
    Siga así mi amigo y escritor Mario ramón Mendoza futuro senador que personas como usted se necesitan en el senado para el cambio de esta querida Colombia.

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    • Gracias Wilson, muy bien hermano, definitivamente estoy convencido que es mejor mostrarse tal cual como es uno y no aparentar lo que no se es. Que la gente se corre cuando uno les dice que tiene los mismos problemas que ellos y entonces hay es que aparentar que se está muy bien, es el juego del engaño, y más cuando queremos ganar la solidaridad. Un gran abrazo.

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