A PROPÓSITO DEL OJO COLOMBIANO DEL PAPA

ojo colombiano

Al ver hoy las consecuencias del golpe que su santidad el el Papa Francisco recibió con el papamóvil en su último día de visita a Colombia, he recordado la primera vez que me pusieron el ojo colombiano, que con toda la fama de peleador callejero que tenía no fue en uno de esos combates y si precisamente en el seminario menor Juan XXIII de Montería, donde curse la primaria.

Estaba en segundo de primaria y todos los domingos teníamos que ir a misa, un domingo no fui porque me estaban lavando la ropa. Al final de la jornada en la mañana nos dejaron castigados. Eramos un grupo de unos 50 alumnos de todos los cursos que no habíamos ido a misa y nos quedamos con el cura Eslover que era el rector, un italiano que media más de dos metros de alto. Nos interrogó a cada uno el por qué no habíamos ido, yo le dije que era que no tenía ropa. Me repuso:.. y esa que tienes es de bijao. Nos puso de castigo repetir una plana 500 veces que decía: Debo venir a misa todos los domingos.

Por esos días habíamos visto en español el uso de las comillas, pues se me ocurrió sólo escribir la primera linea y debajo comillas, comillas y comillas. Llené unas 20 hojas con comillas y le dije a Eslover: padre ya terminé. Él con asombro exclamo: Oh tan ligero. Había durado como unos 15 minutos y me dijo: traiga a ver. El cura al ver mi obra me dio un jap de derecha en el ojo izquierdo y me repicó contra un pupitre. Me dio una furia y estallé en llanto. Le grito cuantas cosas se me pasaron por la cabeza. Abandoné el colegio sin recoger mis libros. Me fui zapateado y chillado por toda la calle. Llegué a mi casa era la hora en que salía mi tía del Sena a hacernos el almuerzo. Ella que me ve entrar y me dice: y ese ojo, otra vez pelando. Entre sollozos le conté que había sido el cura Eslover porque había terminado de primero la plana. Cogió una ira y sin almorzar salimos de inmediato para el colegio.

Cuando mi tía le hizo el reclamo al cura este temblando de rabia en un español enredado le dijo mostrando el cuaderno: primero, cual primero, es una burla y no lo acepto más aquí. Buscó mi libreta de calificaciones, le puso un tachón y dijo: se me van. Mi tía se le indignó y le grito: puede ser lo que sea pero usted no tiene derecho a golpearlo así, y esto no se queda así ya vera…Recogimos mis libros y salimos para la casa.

Mi ojo se puso de todos los colores con el pasar de los días y mi tía llevó al cura Eslover a la secretaría de educación de Montería. Le llamaron la atención y le exigieron que me reintegrara.

Volvía al seminario menor, ahí hice toda la primaria con muchos conflictos, pero pese a todo no pude pasar al seminario mayor para hacer realidad el sueño de mi madre de ser sacerdote porque en el cuestionario que debía resolver a la pregunta: Desde cuando tiene vocación por el sacerdocio, conteste: que yo recuerde desde que estaba en el vientre de mi madre.

Mario Ramón Mendoza

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