DUELO NACIONAL POR LA CORRUPCIÓN

      

        

Todo lo que pude
de lo público me lo robé,
¡oh Dios ni se te ocurra
ponerme administrar algo ajeno!

Elias Torrente de la Cima

De su libro Señales de Aguayrá

DUELO NACIONAL POR LA CORRUPCIÓN

No quiero ahora las lágrimas
de un puñado de corifeos
cual las plañideras del viejo Magdalena,
para crear una cortina
que encubra la triste realidad
de los más de 600 muertos en Mocoa,
de las niñas… niños…
hombres y mujeres que fueron
barridos como hormigas de la tierra,
no por la fuerza y belleza de la madre natura,
pero sí por la corrupción,
la desidia y el abandono
de unos ilustres ladrones
y criminales que horas antes
del desastre salían a gritar en las calles
para liberarse de toda culpa,
señalando a otro:
¡El ladrón! ¡Ahí va el ladrón! ¡Cojan al ladrón!

Ah mi gente querida y sufrida
de Colombia por esta
caterva de encopetados de saco y corbata,
quiero ahora tener la claridad
de José María Vargas Vila
que con meridiana precisión
llegó a decir
“LA CORRUPCIÓN DEL ALMA ES PEOR
QUE LA CORRUPCIÓN DEL CUERPO.”

Quiero tener el valor de un Julio Flores incitando
“QUE A NUESTRA VOZ DESCIENDAN
DE LO ALTO, LOS MISEROS REPTILES
TODOS, TODOS LOS JUDAS Y CAINES.”

Quiero tener la mirada universal
de un Jorge Zalamea
que muestre el alma de estos
“especuladores del platino, del petróleo,
del café, del hierro, del uranio
y del mismo cielo azul
que hicieron de la sangrienta titeretada su agosto,
ofreciendo como diversión a la agonía
de un pueblo la alharaca de los engreídos
cubileteros de la libertad condicionada
y de la democracia de papel.”

Pero que no me falte,
pese a la pena y la tristeza
el humor de un Luis Carlos López
para solidarizarme con ese guacamayo
que mira a un colibrí
trinar feliz en el anillo
de una mapaná
“¡Viva la paz, viva la paz!”
y él ríe, bisojo y medio cínico:
-¡Cúa, Cúa!

Esta minoría al estar concentrada
en la utilización del poder
para el enriquecimiento ilícito e individual
y no para servir al bien común,
somete al pueblo
a toda clase de padecimientos y vejámenes
porque para ellos nuestras vidas
y el hábitat sólo son una mercancía
que se compra y se vende al mejor postor
y en vez de que la historia registre
los millones de niños que se educan,
de hospitales que se crean,
los millones de hectáreas de tierra
que se cultivan para alimentar a la gente,
las miles de fabricas para dar empleo
las vidas que se salvan,
los centenares de programas para prevenir
las inundaciones y la erupción de volcanes,
o para reforestar los bosques,
hay es que hablar
de los más de 100 billones de pesos
que se roban cada año
estos ilustres hampones de cuello blanco,
las insólitas tragedias por las lluvias,
el desbordamiento de los ríos,
los cientos de guerras e impuestos que se inventan,
los millones de desplazados,
los millones de hectáreas de tierras
robadas a los campesinos,
las miles de toneladas de cocaína
traficadas al extranjero,
la erupción de los volcanes
los crímenes de Estado
y un sin número de tragedias
que más que naturales
parecen programadas
por una mente demoniaca,
¡ah tragedias anunciadas!
¡oh el dolor espoleado para encubrir
la putrefacción de los que gobiernan!

Cuando la conciencia nacional
se estremecía al conocerse
los graves escándalos de corrupción
desde las altas esferas,
llega como una distracción salvadora
la tragedia de Mocoa
y los mercaderes del sufrimiento
agitan sus banderas
para que la causa de casi todos
nuestros males y sus responsables
se olvide completamente.

Pero no hermano…hermana…padre…
madre…hijo…amigo… paisano
que no nos crean tan pendejos
el duelo por los más de 600 muertos
y los más de 3.000 damnificados
en Mocoa será
Duelo Nacional por la Corrupción,
por el respeto y la dignidad de nuestro pueblo,
porque ora quieren tejer con nuestras lagrimas
la desmemoria histórica
y que nos olvidemos
de pasar cuenta de cobro
a los que nos roban la salud,
el derecho a quitar el hambre,
la educación y el bienestar
y nos convierten en inocentes primitivos
destinados a morir por las fuerzas de la naturaleza,
como pasó con la erupción del volcán nevado del Ruiz
y la extinción de Armero,
donde más de 35.000 personas
fueron sepultadas por la avalancha de lodo
y encubrió el holocausto
del Palacio de Justicia,
cuántas tragedias naturales,
cuyas consecuencias masivas de muertes
y dolor sólo tienen un gran responsable,
que no son otros que estos refinados señores
o señoras que dicen representarnos
o gobernar en nuestros nombres.

Pero gente sufrida y trabajadora de mi país
vamos en este
DUELO NACIONAL POR LA CORRUPCIÓN
que se sientan las fuerzas de todas las crecientes
de todos los ríos, lagunas y mares,
de todos los volcanes y terremotos
de la sangre impunemente derramada
para decirle al corrupto
tu alma nauseabunda en nuestro reino
¡NO PASARÁ! ¡NO PASARÁ!

Y clamaremos al Dios poderoso
que todos estos señores y señoras
sean condenados y llevados
a la Isla Prisión de Gorgona
y pasen el resto de sus vidas
completamente desnudos,
con una rigurosa dieta de pan y agua
y sean quienes impriman los billetes
y monedas del banco de la República.

marioramonm

Baranquilla, abri 7 de 2017

 

                         

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