CORRUPCIÓN VICTORIOSA

Los dos más recientes escándalos de corrupción en Colombia, el de REFICAR (Construcción de la refinería de Cartagena de Ecopetrol) se dice que el robo superó los 8 billones de pesos, y el de ODEBRECHT donde las informaciones hablan del reparto de11 millones de dólares en sobornos entregados a políticos y al sector privado, me permiten  afirmar sin duda a equivocarme, que la lucha contra la corrupción en Colombia ha sido un rotundo fracaso. Salta a la vista la pregunta: ¿por qué ha fracasado? Tengo dos hipótesis de trabajo:

Juramento 1

Integrantes del Palenque BENKOS BIOHÓ,  en La Intendencia Fluvial en Barranquilla, ayer 16 de marzo, antes de hacer el juramento anticorrupción, de izquierda a derecha: Esperanza Pinilla, Álvaro Camargo, Mario Ramón Mendoza, Alberto Rodado, Querubín Imperio, el sacerdote Milton Guerrero, Enrique Gomez y Pablo Narvaez.

 

La primera:

Hasta el momento es la  propia corrupción la que nos impone su estilo y ritmo para prevenirse y combatirse, entroncada en el poder político central, los territorios, los entes descentralizados, en una nefasta alianza con sectores del capital privado.

No es la corrupción en Colombia un poder alterno al llamado poder legítimo constituido, y si es un componente de él, determinante, en un proceso histórico que se ha soportado en la violencia, con las formas de la guerra irregular predominantes por 116 años, asumiendo incluso el asesinato político como norma para salvaguardar sus intereses, que la historia  registra como crímenes de Estado.

Desde la guerra de los mil días la elite centralista descubrió la gallina de los huevos de oro para el enriquecimiento fácil, basado en las guerras irregulares y sus medios predilectos de acumulación capitalista, como el despojo, el desplazamiento, la corrupción y últimamente el narcotráfico, en detrimento de construir una economía productiva, una democracia real y una autentica  República, independiente, libre y soberana.

Por eso no es de extrañar que la justicia sea una ficción que sólo existe en los papeles, que 13 años después de la Cubre Contra la Corrupción de la Organización de las Naciones Unidas, que ordenó a los Estado miembros el diseño de una política para prevenir y combatir el flagelo y que constituyeran órganos autónomo e independientes para tal fin, Colombia no lo haya hecho, aquí se cumple el adagio: el que tiene rabo de paja no se arrima a la candela, como tampoco puede extrañarnos que el hombre más rico del país, Luis Carlos Sarmiento aparezca salpicado en el escándalo ODEBRECHT, o según el representante a la Cámara del Valle del Cauca, por el Polo Democrático, Wilson Néber Arias, en la adquisición ilegal de tierras baldías de la Nación, o capte los créditos subsidiados del Estado, a través  de FINAGRO que deben ser para los campesinos pobres, por valor de 35.000 millones de pesos para él, o que nuestro flameante Premio Nobel de Paz esté también pringado con el escándalo ODEBRECHT, o que hoy ni se inmute ante los incumplimientos reiterados de los acuerdos que su gobierno firmó con la guerrilla de las FARC.

juramento 2Momento del juramento

La segunda:

El ciudadano colombiano no ha sido capaz de generar un proceso autónomo  e independiente del Estado y las maquinarias politiqueras, para prevenir y combatir la corrupción. La ausencia de una real democracia y una educación política de masas,  el arraigo en la conciencia nacional de que todos somos corresponsables del fenómeno y el silencio cómplice de los grandes medios de comunicación han forjado un ciudadano indolente y permeable a las prácticas corruptas.

Hoy ante la evidencia de que esta es una República corrupta, desde el centro se lanzan campañas  salvadoras, con el señuelo de que los propios corruptos pongan cuchillos en sus gargantas, y el presidente Santos sale precipitado a sancionar el Código de Ética del Congreso y a instalar la Comisión Ciudadana Contra la Corrupción que sigue siendo un ente de bolsillo y no el órgano que dispuso la Cumbre Contra la Corrupción de las Naciones Unidas.

juramento3Al finalizar el juramento

Los acontecimientos políticos  de los últimos días sirven para sustentar que nuestra PRIMERA GUAZABARA NACIONAL que se realizó el  8 de enero  de este año, en San Basilio de Palenque, acertó en su análisis al definir la lucha contra la corrupción como eje fundamental de acumulación de fuerza y consigna central: POR LA PAZ…¡BASTA YA DE CORRUPCIÓN!, y los palenques como la organización política de base de la Organización 11 de noviembre, O-11-11. No nos queda es sino aplicar con convicción y entusiasmo las conclusiones de este encuentro.

Mario Ramón Mendoza

 

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