NOBEL DE PAZ Y VIRAJE HISTÓRICO

santos

El Nobel de Paz otorgado al presidente Juan Manuel Santos, el segundo premio de la Academia Sueca que gana un colombiano, cae como una lluvia bondadosa sobre la semilla de paz que durante casi 6 años él ostinadamente ha sembrado y que tiene en el acuerdo que firmo con las FARC el pasado 26 de septiembre en Cartagena, su más grande logro, y sucede en un momento cuando sufría un tropiezo con el triunfo del NO en el plebiscito por la paz. El premio es un nuevo espaldarazo de la comunidad internacional para que nuestro país salga del ciclo vicioso de las guerras irregulares que ha imperado por 116 años, con casi un millón de muertos, y en particular la confrontación de 53 años que ha sostenido el Estado colombiano con esta guerrilla.

Es cierto que el camino para saldar las controversias y la polarización con los que quieren hacer fracasar el proceso no será fácil, pero encuentra a un presidente en mejores condiciones que empieza a levantar su popularidad y que ganará nuevos aliados en su propósito.

Pocas veces Colombia había tenido la oportunidad de abandonar el camino de muerte, que se proyectó por más de un siglo, para dar paso a la construcción de un país con más equidad, democracia, paz y justicia social, al servicio del bien común y la utilización de todo su potencial geopolítico que la hacen única en el orbe, para ser una gran nación.

Las jóvenes generaciones lo han entendido así y por eso salen a las calles de manera multitudinaria a escribir con sus cuerpos y gargantas ¡PAZ YA!, todo hace presumir que ello es una tendencia creciente y que el triunfo del NO en el plebiscito es ya una oportunidad para que la sociedad haga conciencia del momento que vivimos y que demanda responsabilidad de cada uno, pensando en las actuales y futuras generaciones.

El diálogo Nacional por la paz es eso: toma de parques, de plazas, calles, interactuar con el hermano abstencionista, -indiferente o con razones-, con el que difiere de los acuerdos, o está mal informado, o con las organizaciones sociales, políticas o religiosas, en la construcción del consenso necesario para implementar los acuerdos. Acciones que deben remover las bases sociales de los que le han apostado a la guerra, demostrándoles cada vez más que ese discurso perdió vigencia y pronto será historia patria.

Mario Ramón Mendoza

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