VICTORIAS A LA MUERTE ( I )

Termina el asignado Día Mundial de la Poesía y solo ahora me puedo levantar. En primer lugar mi reconocimiento a mi musa superior, que desarrolla por estos momentos una labor importante entre los campamentos de refugiados en Birmania:

EMILIE 0

EMILIE OMLAND ANIMO AYER UN EVENTO CON NIÑOS REFUGIADOS DE BIRMANIA.

BIRMANIA 2016

CUAL LIRIO BLANCO
TACHONADO POR DOS
LUCEROS AZULES
TU TERNURA EMILIE
ILUMINA EL ROSTRO
DE LOS REFUGIADOS
YO SIENTO A MILES
DE KILOMETROS
EL LATIR
DE TU ALMA BUENA
LA MUSICA DEL CIELO
QUE BROTA DE VOZ
Y BESO EL ROSTRO DEL AMOR
AH PRIMAVERA
QUE EN TUS MANOS FLORECE

Bogotá, marzo 17 de 2016

marioramonm

EMILIE 2.BIR

VICTORIAS A LA MUERTE ( I )

Ahora que estoy postrado en la cama e impedido para caminar, soportando todavía los dolores de la cirugía que se me hizo al fracturarse el peroné y romperse varios tendones de la pierna izquierda, no puedo evitar hacer un recorrido ligero sobre las veces en que la parca me ha acariciado y la fuerza de Dios me ha liberado de su reino. La verdad que son tantas y tantas veces que casi pierdo la cuenta y fácilmente puede pensarse que es pura ficción. Pero no, son hechos absolutamente reales, poco común que se den en una sola vida que parecen rebasar la realidad.
MARZO DE1954

Mi señora madre Georgina Mendoza Fallon, después que quedó embarazada de mi padre, se fue a vivir al resguardo indígena Zenú de San Antonio entre Ciénaga de Oro y Tuchin, desmoralizada y confundida ante el rechazo de mi abuelo, su padre Ramón Mendoza Mas que nunca fue gustoso de esa relación que sostenía con mi padre, y le retiro completamente sus afectos y también por las diferencias con mi padre Mario Manuel Mendoza.

Una mañana de los primeros días de marzo salió a buscar agua a la quebrada, con una múcura en la cabeza y resbaló, golpeándose el vientre lo que le produjo de inmediato una hemorragia, una indígena la logró llevar al rancho donde vivía, trajeron una comadrona, ella y todos los conocedores de la materia decían que había perdido al hijo que llevaba en sus entrañas, incluso las malas lenguas decían que ella se estaba haciendo tratamientos desde a rato para abortarlo y quedar bien con su padre.

Pasaron los días, los meses y el vientre de mi madre seguía creciendo entre el asombro de la comunidad y llego el 27 de octubre de 1954. Mi madre dio a luz a mellizos varones, uno de pelo rubio, otro de pelo negro, ambos nacieron con los ojos abiertos de color azul. El de pelo rubio nació muerto, y el de pelo negro es el que escribe esta crónica hoy, que logró vencer a la muerte.

DICIEMBRE DE 1954

Diciembre llego golpeando duro a mi madre, la que hacia dulces de papaya y guayaba para medio sobrevivir en una casucha sin paredes y dormía conmigo en una hamaca raída. Empezó diciembre y me empezó una fiebre tifoidea que me duro casi todo el mes, y el 24 de diciembre la fiebre subía y mi llanto cesaba, eran señales de que se aproximaba mi despedida. La comunidad indígena y mi madre concluyeron que era la hora de mi muerte y de acuerdo a las concepciones católicas debía ser bautizado para no morir moro.

Un grupo de indígenas y mi madre salieron bien temprano hacia Ciénaga de Oro y buscaron al cura para que me bautizara, el cual lo hizo, me dijo mi madre que en ese momento fue que decidió cual sería mi nombre. Siempre estuvo dudando entre ponerme Mario Rafael, por mi abuelo paterno y un hermano de mi padre, pero que ese día decidió que llevaría los nombres de los dos abuelos: Mario Ramón.

Regresaron al resguardo a preparar lo que sería mi entierro, pero milagrosamente empecé a mejorar y sane del todo en los siguientes días de manera inexplicable.

Mi madre se contactó con un tío, el ex contralor general de la República Reginaldo Mendoza Pantoja, quien le prometió que le ayudaría pero que debía trasladarse a Montería. Empezó enero y mi madre cambio de residencia y se fue a vivir a esa ciudad, donde transcurrió toda mi niñez y adolescencia.

MARIO RAMON

Foto de este servidor cuando estudiaba en el seminario menor Juan XIII en Montería .

Mario Ramon Mendoza

 

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2 comentarios el “VICTORIAS A LA MUERTE ( I )

  1. ¡Algo de parecido tienen todas las historias de la vida de los poetas… sin embargo, en algo tienen muchas diferencias… en la forma como cada uno las cuenta… y es allí donde está la esencia de escribir su propia biografía mi estimado Amigo, Mario Ramón!

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  2. ASI ES QUERIDO AMIGO. ES UN EJERCICIO QUE TODOS DEBERIAMOS HACER Y DEJAR UN APORTE A LA SOCIEDAD.HACE 30 AÑOS CUANDO HACIA TALLERES DE LIDERAZGO EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA O ENTRE LOS TRABAJADORES BANCARIOS EN BOGOTA ERA LO PRIMERO QUE SUGERIA: ESCRIBAN SOBRE SUS VIDAS.GRACIAS.

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