LA ÚLTIMA LÁGRIMA DE DIOS

tierramutante

La última lagrima..Hoy entro a diagramar el adelanto que llevaré de TIERRAMIUTANTE a la Feria Internacional del Libro de Mato Grosso del Sur y he decidido incluir en esa entrega la primera ESIAHELA que escribí, LA ÚLTIMA LÁGRIMA DE DE DIOS, que salió por primera vez en un libro con ese nombre, aquí dejo el texto y el audio, que dicho sea de paso es uno de los más escuchados en Sanesociety y me mantiene en el primer lugar en el TOP % en música. Vivo muy agradecido a ellos, en especial a Arturo Tirador. Pese a que tengo casi cinco años que no publico en ese portal, continúo en el segundo puesto entre todos los autores más leídos y valorados. Quiero decirles que pese a todos los inconvenientes SANESOCIETY.ORG, sigue siendo una de las ciudadelas virtuales más completas del arte en el mundo, ahí podra usted encontrar de todo, desde una…

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V. CUANDO EL DOLOR NO QUIERE MORIR

tierramutante

tierra 2

El paso del tiempo dictó sentencia sobre los actos del Doctor Domínico Fausto Conrado. Del embarazo de Berlina nació una bella bebé, cuya cara con los años le traía la presencia del asesinado Rafaelino Menéndez, conmocionado todos sus sentidos. De inmediato en la noche su ser era víctima de horribles pesadillas: primero la carcajada, ja ja ja ja ¡Maciurca! Luego el rostro del rey de las tinieblas, le acariciaba la cabeza diciéndole:
-¡Tu alma es mía!

Las cosas se complicaron más cuando Berlina dejó de amarle y le amenazaba con cambiar el apellido que le había dado el papá a su hija, y ponerle el apellido de la abuela, ya que pensaba, era un verdadero crimen que no tuviera el apellido de su padre biológico.

Su angustia lo llevó al licor que cada vez lo hundía en un viaje sin retorno. Sobre el escritorio, en la oficina, amanecía y anochecía…

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V. CUANDO EL DOLOR NO QUIERE MORIR

tierra 2

El paso del tiempo dictó sentencia sobre los actos del Doctor Domínico Fausto Conrado. Del embarazo de Berlina nació una bella bebé, cuya cara con los años le traía la presencia del asesinado Rafaelino Menéndez, conmocionado todos sus sentidos. De inmediato en la noche su ser era víctima de horribles pesadillas: primero la carcajada, ja ja ja ja ¡Maciurca! Luego el rostro del rey de las tinieblas, le acariciaba la cabeza diciéndole:
-¡Tu alma es mía!

Las cosas se complicaron más cuando Berlina dejó de amarle y le amenazaba con cambiar el apellido que le había dado el papá a su hija, y ponerle el apellido de la abuela, ya que pensaba, era un verdadero crimen que no tuviera el apellido de su padre biológico.

Su angustia lo llevó al licor que cada vez lo hundía en un viaje sin retorno. Sobre el escritorio, en la oficina, amanecía y anochecía, empinando copa tras copa que lo hacía buscar nuevas botellas.

Después de la aparición del muerto en el espejo, ordenó taparlo con un telón rojo. Cada vez que pasaba por su lado, sentía la presencia del diablo brotando de las mismas llamas del infierno.

Su estado era cada vez más delicado, ya no comía. Su cuerpo parecía flotar en el espacio, o una serpiente cuando se arrastraba. Cada día crecían en él las ganas de morir y tomaba más y más. Su enfermedad no fue de cama o mejor su cama era el mismo escritorio en una borrachera infinita, con infinitas pesadillas, que no sabía si era su borrachera o escenas que brotaba en el sueño. Dejó de comer por completo.

Una mañana mando a buscar al sacerdote. Ordenó que nadie lo molestara y se encerró con él en el cuarto que le servía de oficina. El sacerdote sentado a un lado opuesto del escritorio le dijo:

-Hijo sé que estás padeciendo, y algo grande ha arruinado tu vida. Llegó el momento que confíes plenamente en Dios. Hijo di tus pecados al Dios poderoso..

Él se llevó las manos a la cara huesuda y entre sollozos dijo:

-Padre yo soy una porquería, no soy un ser humano. No sé porque caí tan bajo, si nací en un hogar católico donde me infundieron desde muy niño el amor a Dios, al prójimo y a cumplir los mandamientos de la ley de Dios,

A ratos suspendía para llorar intensamente, sacudiéndose por un ataque de hipo…

Al fin se atrevió a decir:

-Padre yo mandé a matar… al padre de la hija… de mi sobrina… Berlina… que era Rafaelino Menéndez… pero eso no es nada… yo la llevé al pecado desde muy niña y un día le quité la virginidad… pero lo peor padre…

Agarró a llorar desconsoladamente y el sacerdote le exhortó a continuar.

-Padre…lo peor es que para matar… a Rafaelino Menéndez… entregué mi alma al diablo…

Después que dijo esto Domínico Fausto Conrado, sintió una profunda paz y una calma se apoderó de todo el lugar. El padre conmovido con la confesión del enfermo le dijo:

-Hijo mío yo te perdono en nombre del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo…

Dominico Fausto volvió a llorar y señalando al espejo le pidió al sacerdote que retirara el telón rojo que lo cubría. Apenas el sacerdote lo hizo los ojos de Domínico se desorbitaron y lleno de pavor señaló…

-Mire padre ahí está…

Los dos observaron que sobre el espejo aparecieron unos negros nubarrones y entre ellos se abría paso una caja mortuoria cubierta de coronas de flores. El sacerdote roció agua bendita sobre el espejo y dijo en voz alta El Credo. De inmediato se escuchó la siniestra carcajada- Ja ja ja ja ¡Maciurca!- Que hizo volar en añicos el espejo y el Doctor Domínico Fausto Conrado, cayó al piso en medio de grandes convulsiones, lanzando horribles alaridos. El sacerdote corrió y le echo agua bendita en medio del rezo del Credo y poco a poco se fue quedando quieto, pero en vez de un cuerpo humano apareció una pila de huesos nauseabundos que llevó al sacerdote a taparse la nariz y decir finalmente:

-Descansa en paz Dominico Fausto Conrado, que Dios absuelva todos tus pecados.

Mario Ramón Mendoza Mendoza

IV. EL ALMA 325

crimen

A los dos días exactos que Domínico Fausto Conrado estuvo donde “El Diablo”, muy temprano salió a la plaza de mercado del pueblo con el deseo de tomarse un delicioso peto y comprar unos pescados de bocachico para el desayuno. Con gran sorpresa se encontró con la noticia que iba de boca en boca:

-¡Mataron a Rafaelino Menéndez de 4 tiros ayer en la capital! ¡Mataron a Rafaelino Menéndez!

Una rara alegría le estremeció todo el cuerpo y se dijo interiormente:
-Ahora sí bravucón ¡cásate con la muerte!

Por más que quiso averiguar detalles del suceso, la gente no sabía más, solo que lo mataron a las 5 de la tarde del día anterior, en un bar de la capital. De inmediato apresuró la bebida del peto y desistió de comprar los pescados y regresó a su casa.

Se bañó con rapidez, se vistió y abrió la gaveta de su escritorio y contempló varios paquetes de billetes, de las 10 vacas paridas que había vendido hacia unos días, solo con el propósito de pagar al que le matará a Rafaelino Menéndez, muy levemente hablo:

-Dijo que cualquier cosa que le diera, pues está bien darle la mitad de este dinero. ¡Me salió barata la vuelta!

Tomó la mitad del dinero y la echo en una mochila de fique y salió rumbo a la flota de carros que viajaba a la capital.

En el vehículo solo se hablaba del asesinato de Rafaelino Menéndez, él se atrevió a preguntar:

-¿Por qué lo matarían si era tan buen muchacho?

Alguien le contestó:

– A mí me huele que fue por algún culito. Dicen que el papá de una le fue a pedir que se casará con la hija y le dijo “yo no fui el primero, primero me caso con usted”.

Todos quedaron sumidos en un profundo silencio. El carro llegó antes de las 9 de la mañana a la capital. Domínico Fausto Conrado abandonó rápido el vehículo y pronto estaba en la casa de “Él Diablo”. Le abrió la puerta de la choza una de sus hijas. Él estaba en la sala haciéndole mantenimiento a una pistola Beretta y le dijo a Domínico Fausto:

-Tan temprano…¿que lo trae por aquí Doctor?

-Felicitaciones, buen trabajo, ya está regado como pólvora y aquí le vengo a trae un regalito.

Y le entregó la mochila con el dinero. “El Diablo” le dijo:

– Gracias no se hubiera puesto en eso-puso la pistola y la mochila sobre una mesa-Fue fácil la misión. Toda la mañana me la pasé estudiando las debilidades del tal Rafaelino Menéndez. Descubrí que no podía matarlo de frente, ya que estaba armado y se hablaba de su rapidez y efectividad con el arma. Busqué una hora precisa sin mucho trafico en la vía. Lleve un automóvil último modelo de un color azul plateado y una de mis bellas diablas y un diablito. El automóvil lo estacioné a la puerta de entrada del bar más del lado derecho de la puerta, en todo el frente de la caja registradora donde él estaba. Yo me hice de ese lado de la puerta, pegado a la pared con un arte que manejó que me hace difícil que me distingan entre la pared, al tener toda mi ropa del mismo color de ella. Senté a la diabla, con una falda muy arriba de los muslos, sobre el capó del carro y le mandé a decir con el diablito que la dama quería hablar con él. Cuando el diablito fue y le dijo, e hizo el último registro y al ver semejante mujer en tremenda nave, no miró para ningún otro lado, sin quitarle la vista salió como una flecha para donde la mujer, cuando pasó por mi lado y me dio la espalda, yo saqué esa pistola, casi a quemarropa le apunté al corazón y le di cuatro tiros, no dijo ni pío, de inmediato abordamos todos el automóvil y arrancamos. Creo que el tiempo desde que el sale a atender a la chica y le disparó no duró ni 15 segundos, y todo el tiempo desde que le avisó el diablito y el carro partió no pasó de los 30 segundos. Un crimen perfecto mi doctor. Se diría que lo mató el mismísimo diablo, ja ja ja ja.

El Doctor Domínico Fausto Conrado, impresionado por la sangre fría con que “El Diablo” le contó por menores del crimen, mirándole a los ojos le dijo:

-Felicitaciones por su trabajo tan profesional, por favor ahora olvídese de mí.

El hombrecillo habló:

-No hay problema Doctor me olvidaré de usted, pero el que no se olvidará será mi patrón. Sepa que su alma ya pertenece a él, quité a ese fulano del medio para ofrendar el alma 325 a él.

El abogado sudando copiosamente preguntó:

-¿Y eso no es cuando me muera?

El hombrecillo lanzó una carcajada y dijo:

-No mi Doctor, esas son cosas que él y solo él dispone.

El abogado sintió un extraño frío que le recorrió todo el cuerpo. Abandonó la humilde vivienda precipitamente, pensando que estaba metido en un extraño mundo, donde sus conocimientos del derecho no le iban a servir de nada.

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V. LA AGONÍA DE DOMÍNICO FAUSTO CONRADO ANTES DE MORIR

Mario Ramón Mendoza Mendoza

III. UN PACTO CON EL DIABLO

tierramutante

Casi de noche el doctor Domínico Fausto Conrado llegó a la casa del sicario más temido de la región, que llamaban El Diablo. Su vivienda era una choza de palmas en las afueras de la capital.

El personaje de estatura media, delgado, piel cobriza, nariz puntiaguda y ojos vivos y saltones, que daban la impresión de ser la imagen de una peligrosa serpiente, le dio la bienvenida;
-Bien venido a mi vivienda doctor. Entonces quiere usted que le mate a un fulano. ¿Sabe que eso vale mucho?

El Doctor Domínico contestó:
-Lo que valga, yo pago lo que sea con tal que me mate a esa persona.

El hombrecillo volvió a hablar:
-¿Sabe usted por qué me dicen el diablo?
Dominico respondió:
– Tal vez por lo efectivo de su misión…
– Por eso y mucho más…yo no trabajo solo, tengo mi jefe…el rey de las tinieblas…

El rostro del doctor Domínico palideció y se apresuró a decir:
-Bueno eso a mí no me importa para quien trabaja usted..
-Si importa, usted debe saber todo para que pueda haber negocio…
-¿Pero cuánto vale?
-Eso de dinero es lo de menos…espere y le muestro algo…

El hombrecillo se levantó, fue a un cuarto adjunto a la sala donde hablaban y regresó con una caja de madera aproximadamente de unos 1.000 centímetros cuadrados y unos 30 centímetros de espesor, que puso sobre una mesa. La abrió y le mostró a Domínico, este se acercó y pudo contemplar docenas y docenas de caras pequeñitas hechas como en porcelana y pintadas con un color entre el rojo y el amarillo y en la base de cada una había un número grabado. Domínico preguntó:

-¿Son las cabezas de todos los que has matado?
– No son las cabezas de todos los que han pagado con su alma al patrón para que yo les matara a alguien.

El abogado retrocedió de la caja con las piernas temblorosas y con voz quebrada preguntó:
– ¿Cómo así?

-Así como escucha: el pacto es que al disponerse usted a hacer negocio con mi jefe , de entregarle su alma, yo ejecuto el pedido, y queda sellado el pacto.

El abogado sintió que todas sus convicciones y creencias eran sacudidas: él era creyente en Dios, a rato cumplía sus mandamientos, a rato los violaba, como la ley del hombre, lo del diablo y el alma, si dudaba que existieran. Toda su formación leguleya y la pericia de sacar siempre ventaja a costa de lo que fuera le inspiraron la reacción y precipitamente dijo:
Tranquilo, dígale a su patrón que si usted me mata al tipo con mucho gusto le entrego mi alma, ¿donde quiere que le firme?

El hombrecillo rió a carcajada y dijo:
-No tiene que firmar nada, basta su palabra. ¿Tiene una foto?

-¿Del paciente al que hay que hacerle la vuelta?
– No suya…
-¿Mía para qué?
-Hay que hacerle la cara para el nicho…
Señaló la caja negra de madera.

El doctor Domínico buscó en su billetera y extrajo de ella una fotografía de su rostro que entregó al hombrecillo, este la recibió, le escribió el número 325 con un lapicero en la parte de atrás, ante lo que Domínico preguntó:

-¿324 personas ha matado usted?
-Matar es lo de menos, lo noble es conseguir almas para mi patrón.

Un frío recorrió todo el cuerpo del doctor Domínico Fausto Conrado, y queriendo salir pronto del asunto, pregunto:

– ¿Cuándo lo mata?

El hombrecillo se rascó la cabeza, metió la foto dentro de la caja de madera y al cerrarla dijo:

-Ahora, hábleme del paciente, nombre, que hace ¿donde lo consigo?

-Se llama Rafaelino Menéndez, ahora mismo está trabajando aquí, en el Bar Tropicana, de cajero, en la Avenida Primera. Si quiere matarlo aquí tiene que ser esta semana porque después se va para otra parte a estudiar medicina…

El hombrecillo extendió la mano al abogado diciendo:
-Fue un gusto conocerlo. Mañana mismo se lo mato.
El abogado sorprendido preguntó:

-El dinero ¿cuándo se lo tengo que entregar?
-Cuál dinero, si usted pagará con su alma a mi patrón. Apenas yo cumpla su deseo queda el pacto sellado. Ahora si usted quiere venir después que lo haga y darme a mi cualquier cosa, tranquilo yo se la recibo, pero no es su obligación. Si no viene da igual, yo no lo voy a salir a buscar ni a indagar por usted, cuando usted estará pagando con su alma a mi patrón.

El abogado salió de manera precipitada de la vivienda, pero en su formación leguleya su conciencia le decía que había hecho un buen negocio, y que su astucia se impuso.

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IV. EL ALMA 325

II. AMORES PERVERTIDOS

YO MANDÉ A MATAR AL PADRE DE LA HIJA DE MI SOBRINA

mutante...

Un Viernes Santo en la noche, Domínico Fausto Conrado, se la pasó completamente en vela con una foto entre sus manos, que siempre mantenía sobre el escritorio, en un portaretrato con un marco de color dorado. Era la cara de una adolescente de grandes ojos café claro, piel trigueña y cara delicada.

A medida que bebía ron de la botella, tras copa y copa, besaba la foto exclamando:
-¡Berlina! ¡Berlina!

Como en la vida real fueron pasando las imágenes de otro Viernes Santo que le marcaría para siempre la vida:

Una mañana el pueblo despertaba y después que las campanas de la iglesia llamaron a la primera misa de ese día, él se daba vueltas en la cama y vio que la puerta de su cuarto se abría de par en par y radiante y encantadora entraba Berlina, que rápido estaba al pie de su cama, con la cabellera revuelta, sus grandes ojos cafés y con un vestido blanco de flores rojas estampado, que le decía:

-Domi…-Domi…me volví a volar la paredilla para estar contigo, aprovecho que todos se fueron para misa.

Domínico Fausto Conrado objeto:

– Mal hecho que te sigas volando la paredilla.

A lo que ella dijo:

– Tú me lo enseñaste, ya llevo tres años haciéndolo y mira ya me hice una mujer…

Al instante se quitó el traje, quedando completamente desnuda, ante los ojos deslumbrados de Domínico Fausto, por la frescura que le transmitía aquel cuerpo bello. Ella siguió hablando:

-Domi…Domi hoy quiero que tengas la prueba, si soy señorita o señora…

El Doctor Domínico Fausto Conrado volvió a sentir la misma sensación que durante tres años vivía con aquellos encuentros, de que Berlina era una mujer de un tiempo pasado remoto que venía a provocarle y así entre juegos y fantasías, ella creció en sus manos.

No supo en que momento estaba sin pijama, sin calzoncillo probando la virginidad de Berlina, con toda la irracionalidad e instintos del animal.

Entre gemidos, grandes suspiros, lágrimas y manchas de sangre sobre la sabana blanca, los dos celebraron la prueba. Sellaron el acto con un beso en la boca, instante en que se escuchó una macabra risa de mujer:

-Ja ja ja ja ¡Maciurca!
La risa retumbó en el cuarto e hizo caer añicos, cuadros y adornos, que colgaban de las paredes.

La reacción de los dos fue instantánea, abrazados se metieron debajo de las cobijas.

Apenas pasó el espanto Berlina inesperadamente saltó de la cama, se vistió diciendo:

-Ya llegan de la iglesia me voy…¡Domi…Domi mi primer hombre! y abandonó de prisa la casa de Domínico Fausto.

Los encuentros clandestino se hicieron con más frecuencia y cuando el amor entre los dos parecía indestronable se interpuso un joven de aspecto simpático, que arrastraba un aire de galán y “Ringo” de película: Rafaelino Menéndez, de quien todos hablaban su destreza con las armas de fuego y su valor. Berlina empezó con él un romance que poco a poco le excitaba sus pasiones juveniles e hizo que se olvidara de Domínico Fausto Conrado y no se volvió a volar la paredilla, dejándolo sumido en un profundo dolor .

Cuando él se resignaba con su fracaso de amor y se acostumbraba a su vida de soltero, una tarde llegó Berlina a su oficina. Esta vez entró por la puerta de la casa, tan despampanante y encantadora como siempre. Encerrados en la oficina, entre sollozos ella le dijo que estaba embarazada de Rafaelino Menéndez y que ante la solicitud de su papá que le hizo para que él se casará con ella, “el insolente” había contestado:

-Yo no me caso con ella. Qué se case el que fue su primer hombre. Mejor yo me caso con usted…

Una profunda irá embargo a Domínico Fausto y consolándola le dijo:
-Tranquila, ya sabes cuánto te amo, deja todo en mis manos y no te preocupes por el apellido del hijo que nacerá.

Entre sollozos y besos se despidieron. Pero al retirarse Berlina, Dominio Fausto Conrado volvió a escuchar otra vez la macabra risa de aquel Viernes Santo que le marcaría la vida:
-Ja ja ja ja ja… ¡Maciurca!

Esta vez no se rompieron los cuadros y adornos en las paredes, pero Domínico Fausto Conrado cayó de rodillas y se hecho la santa cruz sobre el pecho.

Próximo:
III. UN PACTO CON EL DIABLO

Mario Ramón Mendoza

I. UN MUERTO EN EL ESPEJO

tierra

YO MANDÉ A MATAR AL PADRE DE LA HIJA DE MI SOBRINA

A todos los asesinados por cuestiones pasionales y cuyas muertes quedaron impunes.

I. UN MUERTO EN EL ESPEJO

Dominico Fausto Conrado, el abogado más prestigioso de la comarca que la gente llamaba no Conrado, sino El doctor Honrado, de un momento a otro cayó en una gran depresión, que lo tenía siempre aislado y a solas, al frente de una botella de Ron, que él llamaba Ron Conciencia, ya que la propaganda en la radio del tradicional Ron viejo de Córdoba decía: “Hay que tener conciencia para tomar Ron viejo de Córdoba”. Eran días y noches que se la pasaba beba y beba ron en el cuarto de su casa, donde solía atender a sus clientes. Los que ni se atrevía a ir a solicitar sus servicios, porque siempre la muchacha que le ayudaba a organizar la información de sus clientes, los recibía en la puerta con cara de pocos amigos, diciendo: ¡el doctor no está atendiendo!, y cuando el cliente insistía, se escucha la voz ebria del Doctor Honrado, gritando a todo pulmón: ¡Cuál es la joda!…¡no atiendo y no atiendo y punto!

Las cosas adquirieron un tinte trágico para sus familiares y amigos, desde una madrugada de un 6 de enero, Fiesta de los Reyes. Entre copas y copas, todo tambaleante se le ocurrió mirarse al espejo. Primero se asombró por su rostro calavérico, sus ojos hundidos como en dos pozos sin fondo. Pero lo que lo aterró fue ver, primero, que su cara desaparecía y en su reemplazo salían unos nubarrones negros, y después en toda la extensión del espejo, que era ovalado y aproximadamente de un metro y medio de alto y un metro de ancho, una caja mortuoria cubierta de coronas de flores. Su reacción fue instantánea con un grito que se escuchó entre todo el vecindario: ¡La muerte! ¡Auxilio la muerte! y cayó desmayado al frente del espejo.

Próxima entrega:

II. AMORES PERVERTIDOS

Mario Ramón Mendoza

 

YO MANDE A MATAR AL PADRE DE LA HIJA DE MI SOBRINA

crimen

Había prometido que para esta época de Semana Santa que se avecina, quería tener publicado mi libro de cuentos de terror, que se pudiera difundir por los países escandinavos y especialmente por Noruega, como un aporte a la cultura PÂSKEKRIM de estos exóticos pueblos, el nombre del libro sería LA PERRILLA ENCANTADA. Al no darse las cosas, porque no he avanzado en nuevos relatos, quiero aprovechar esta temporada de fiesta religiosa para escribir un nuevo relato por entregas: YO MANDE A MATAR AL PADRE DE LA HIJA DE MI SOBRINA. El relato estará dedicado a todos los asesinados, por cuestiones pasionales y cuyas muertes quedaron impune. Al ser tocado en mi estirpe por estos odios e impunidad, tiene este escrito para mi, el dulce sabor de la venganza literaria. Como en otras oportunidades mi inspiración y el palpitar de mi corazón, irá de la mano de la música de mi mujer amada. Próximamente público la primera entrega.

Mario Ramón Mendoza

HUELLAS DEL CORONEL

Amor y respeto al servicio de la patria.

 

insignias 2

Insignias ganadas por el Coronel Egardo Burgos Mendoza en su carrera militar. 

El título y subtítulo del libro que presentaré el 13 de diciembre del presente año, en Ciénaga de Oro, Córdoba, como homenaje al Coronel Edgardo Burgos Mendoza, al celebrar 84 años de vida será: HUELLAS DEL CORONEL: Amor y respeto al servicio de la patria.

Edgardo Burgos Mendoza  nacido en Ciénaga de Oro, ingreso a las Fuerzas Armadas Oficiales en el año 1956 y se retiró pensionado en 1977.

Insignia

Insignia Coronel Fray Ignacio Mariño, quien fuera el capellán del ejercito de Simón Bolívar, otorgada en el curso de ascenso a Coronel de Edgardo Burgos Mendoza   

El libro además del homenaje a este destacado colombiano pretende dejar memoria en el legado de la estirpe Mendoza y Burgos. Por el lado de los Mendoza, Edgardo Burgos Mendoza, es descendiente de Juan Antonio Mendoza Coronado, soldado del Ejército Libertario de Simón Bolívar, que peleó en el Puente de Boyacá y entró triunfante a Bogotá el 7 de agosto de 1819. Posterior a ello sería el padre del general Rafael Mendoza Paz, quien llegara a desempeñar el cargo de Secretario de Guerra, hoy ministerio de defensa.

DISTINCIONES
Otras menciones.

Por la línea paterna Edgardo Burgos Mendoza, desciende del General Francisco Burgos Rubio. Tópicos de esta índole son abordados en la obra. Me es placentero informarlo a manera de motivación con las presente imágenes.
Mario Ramón Mendoza👩‍❤️‍💋‍👩🍀🌐

DÍA DEL MAN

Me dicen que hoy es el día del Hombre, pues celebro un onomástico por adelantado y me celebro también a la vez con este poema:

tierrmutante

CANCIÓN DE ECLIPSE Y EQUINOCCIO
No todos los días
hay Eclipse total de Sol
y Equinoccio
pero ha querido la divina
providencia querido

Per Anders Grimstad
que tu onomástico
se célebre con la música
de la Luna y el Sol

El 20 de marzo
de 2015
fue Eclipse total de Sol
el 20 de marzo de 2019
como solo pasa dos veces
al año empezará un día
de 6 meses en el Polo Norte
y una noche de 6 meses
en el Polo Sur
y volverá el Eclipse total
de Sol el 20 de marzo
de 2034

En tu pecho que vibran
las más dulces armonías
siguen el camino
de la sangre
para estallar hoy
en las tiernas sinfonías
de la apasionada y bella
Emilie o Yrasema

Sigue amando
viaja por el mundo
y canta canta
más y más
mi querido suegro
que vos sos el asombro
de la nieve el Mar y la luz
en el embrujo singular
de la Luna y el Sol🌐❄️🍀

A Per Anders Grimstad en su cumpleaños❄️♥️
20 de marzo de 2019🌐🍀❄️

Mario Ramón Mendoza

riweemutante 2